Teoría Social y Cultural

En este blog se discuten temas relacionados con la Antropología. Específicamente los temas del curso: Antropología en la Sociedad de Red: Teoría Social y Cultural, impartido por Ronald Nigh, en el CIESAS Sureste. Septiembre-Diciembre 2006.

Thursday, November 09, 2006

Estado de derecho, de excepción, de rebelión

Les comparto una lectura de Enrique Dussel que me enviaron. Y que hoy más que nunca, con lo que estamos viviendo en Oaxaca, su pensamiento es de una contundencia vasalladora, que descuella a cada uno de nuestros gobernantes y toca al sistema político mexicano en sus raíces, recordándoles que en México no existe un "estado de derecho". Y lo expresa como siempre con una claridad excepcional y brillante. (creo que esto lo deberían leer cada uno de esos que se dicen guardianes del "estado de derecho")


Estado de derecho, de excepción, de rebelión

Enrique Dussel A.*

Se habla mucho del "estado de derecho". En efecto, un régimen político sin "estado de derecho" volvería al estado de barbarie. Desde los códices mesopotámicos, hace más de 40 siglos, los conflictos entre los miembros de un sistema político se resolvieron por intermedio de los jueces, y no con el "ojo por ojo, diente por diente" o por medio de linchamientos. Teniendo un sistema de derecho que goce de legitimidad, un cuerpo de jueces justos, puede aceptarse que las instituciones políticas acordadas tengan derecho al monopolio de la coacción. En México, prácticamente no ha existido un "estado de derecho" hasta el presente que goce de legitimidad suficiente; en la época colonial porque lo ejercían unilateralmente los españoles; durante el siglo XIX por la inestabilidad reinante; y después de la Revolución por el corporativismo, que puede fácilmente declarar inocente al rico o al que tiene "relaciones", y deja pudrir en la cárcel a un indígena que ha robado un pollo. Hemos visto banqueros que se apropiaron de miles de millones y no pudieron ser inculpados.
Carl Schmitt, crítico del sistema liberal, y con razón, muestra que el "estado de derecho", fundado en instituciones políticas vigentes, no es razón última de la política. Para ello echa mano de un ejemplo: el "estado de excepción". La dictadura romana era una institución que en situaciones muy graves (el ataque, por ejemplo, de Cartago) nombraba a un ciudadano para defender a la patria, decretando la suspensión de todas las instituciones normales para unificar el mando en las manos del dictador. Una vez terminada la crisis, el dictador renunciaba y la normalidad retornaba a sus cauces. Giorgio Agamben ha estudiado con originalidad esta figura política. Con ello Schmitt mostraba que detrás del Estado de derecho había una voluntad política que podía instaurar la anulación temporaria del tal estado. De la misma manera Fernando de la Rúa, en Argentina, decretó en diciembre de 2001 un "estado de excepción" para paralizar los movimientos populares.
Pero aconteció que el pueblo argentino, en vez de acatar dicha decisión presidencial salió a las calles en lo que pudiéramos llamar "estado de rebelión". No sólo dejó sin efecto el "estado de derecho" y el "estado de excepción", sino que destituyó de hecho al mismo presidente, el que fue remplazado días después. La pregunta es: ¿qué sentido tiene ese "Estado de rebelión"? ¿Qué sentido tiene que la multitud exclamara: "¡Que se vayan todos!", sabiendo que los burócratas políticos, aunque estén corrompidos, son necesarios e inevitables? ¿Nos está enseñando esta situación límite algo? Creo que sí, e intentaré pensar el tema.
La premisa enuncia que todo poder político reside exclusivamente en la comunidad política, en el pueblo -tesis 2 de mi obrita 20 tesis de política, editada recientemente en Siglo XXI. La comunidad política, el pueblo, es la primera y última instancia del poder. Pero la comunidad política o el pueblo debe darse instituciones sin las cuales no puede operar. Toda institución es el lugar del ejercicio delegado del poder del pueblo. Cuando la institución política -presidencia, Congreso, jueces, burocracia estatal, policías, etcétera- se arroga ser sede del poder, hemos caído en algún tipo de fetichismo del poder, de corrupción, de injusticia. La estructura total del Estado no es soberana: el único soberano es la comunidad política o el pueblo.
Hasta Francisco Suárez, aquel jesuita profesor de Salamanca y Coimba a finales del siglo XVI y comienzos del XVII, quien consideraba a la democracia un sistema natural (pre institucional), tenía claro que la entrega del poder delegadamente a la autoridad (y al mismo rey, previo contrato revocable) no era total, sino que se recuperaba el poder cuando la autoridad hacía mal uso del mismo.
Hasta Tomás de Aquino admite el tiranicidio (asesinato del tirano) cuando se ha tornado un peligro para el pueblo que lo había elegido. La elección, como instrumento secundario de la democracia (ya que la democracia es mucho más que mera elección de una autoridad una vez cada varios años, y en su esencia es un principio normativo y no un mecanismo electoral), es perfectamente revocable en toda la tradición del derecho.
Hay políticos que, según su conveniencia, decretan la sacralidad de una elección política de un representante en el ejercicio delegado del poder, en una institución que, por otra parte, la fetichizan igualmente al olvidar que puede ser transformada o eliminada por la misma comunidad política o el pueblo que la creó en el pasado. La instancia última es la voluntad del pueblo y no una elección (una persona) o una institución (creada para el servicio del mismo pueblo). Esa voluntad, cuando tiene convicción subjetiva de haber podido decidir algo con participación igualitaria, otorga legitimidad a la institución y al elegido para ejercer delegadamente la función acordada. Por ello la elección de 1988 no fue legítima, y al no haberse contado los votos ante la duda, esa duda planeará sobre la de 2006 siempre ante la conciencia de los ciudadanos exigentes.
Pero ese mismo pueblo, sufriendo injusticias económicas y humillaciones políticas de tantas instituciones (por ejemplo, de jueces que se asignan bonos millonarios, que por sentido común es una injusticia a la vista de todos, aunque no sea ilegal, porque las leyes pueden ser injustas; o de un gobernante que se la pasa haciendo propaganda de pretendidos actos de gobierno como si fuera publicidad de Coca-Cola, en vez de gastar ese dinero en cosas útiles) o un gobernante electo (que manda asesinar a miembros de su propio pueblo), ese mismo pueblo tiene todo el derecho de recordar a los que ejercen delegadamente el poder en las instituciones quién es la última instancia del poder, y de gritar: "¡Que se vayan todos!"
Ese grito expresa una contradicción: por una parte, a) deberían irse todos, pero, de todas maneras, b) necesitaremos otros que, al no darse las condiciones necesarias, repetirán las injusticias pasadas. Por ello el significado es otro: "¡No olviden que es la comunidad, el pueblo la última instancia del poder!", y por ello tenemos el derecho a deponerlos. Ese hacerse presente en las calles, como en Oaxaca, es lo que denominamos "estado de rebelión". El pueblo muestra su rostro sufriente, hambriento, humillado y declara ser la sede última del poder. Las instituciones corrompidas, los gobierno ilegítimos corren a cubrir ese rostro con las máscaras de orden, en nombre del "estado de derecho", olvidando que hace tiempo que el tal estado ha sido negado por los que dicen defenderlo.
En América Latina, y muy especialmente en México, un fantasma recorre el continente: son los pueblos, los pobres, los marginados, los humillados por los siglos que se van poniendo de pie en un "estado de rebelión" que manifiesta un proceso profundo de movimientos sociales que nos depararán grandes sorpresas. A los que piensan detenerlos con represión, policías, contrainsurgencia sin preguntarse por las causas profundas les pasará lo que está sufriendo George W. Bush, que atacó al terrorismo militarmente en Irak y le ha "estallado el petardo en la mano". En vez de ir a las causas de las injusticias quiso asesinar a los que se resistían, surgiendo muchos miles en su lugar y con mayor fuerza.

* Filósofo

¡¡¡Que se vayan todos!!!

Saturday, October 28, 2006

EL SABER Y EL DISCURSO AMBIENTAL

Bueno no es tan para saberlo ni yo para contarlo, pero he andado un poco (o un mucho)atareada con lo de mi protocolo, por lo que no estoy segura Ron, si se tenía que subir algunas reflexiones en torno a las lecturas de Enrique Leff y tuya o sólo se discutirían en clase, como sea las lecturas que hasta ahora hemos abarcado me han parecido todas muy interesantes y retroalimentantes, y quizá por ahi me falten comentarios de alguna. Pero por ahora quiero compartir una reflexión en torno al apartado del capítulo 6 de Leff(ecología política y saber ambiental)

¡¡¡Que esten bien sus corazones y nos vemos el lunes!!!


El saber y el discurso ambiental

En este apartado Leff, pone en el centro de su discusión la “problemática ambiental” como síntoma de la crisis de la razón de la civilización moderna, que conlleva a una crítica del orden social y del modelo económico dominante, y que al mismo tiempo emerge como una propuesta para fundar una racionalidad alternativa. “Que a partir del “saber ambiental” se funde un proceso de desconstrucción de lo pensado (en todos los órdenes) para pensar lo aún no pensado, en una perspectiva del infinito, la diferencia y la alteridad” (Leff, 2004: 246)


Por una parte Leff plantea que la problemática ambiental inaugura una nueva perspectiva de análisis en el campo de la Sociología del conocimiento, ya que la complejidad de los problemas sociales asociados con los cambios ambientales globales ha abierto el camino al pensamiento de la complejidad (un saber ambiental complejo-holístico) y por tanto a métodos interdisciplinarios de investigación, con el fin de articular diferentes conocimientos para comprender las múltiples relaciones, causalidades e interdependencias que establecen procesos de diversos órdenes de materialidad: físico, biológico, cultural económico, social.

Sin embargo menciona que la demanda de este saber integrado, para comprender los procesos sociambientales no se resuelve con la formalización lógica y la matematización de los procesos objeto de los diferentes campos de conocimiento, en una teoría general de sistemas, ni tampoco se restringe a un método interdisciplinario que integre los conocimientos y saberes existentes. “El saber ambiental surge de una problemática social que desborda a los objetos del conocimiento y al campo de racionalidad de las ciencias” (Leff, 2004:232) Este saber además se inscribe en las formaciones ideológicas del ambientalismo y en las prácticas discursivas del desarrollo sustentable, incorporando nuevos principios y valores como la diversidad cultural, sustentabilidad ecológica, equidad social y solidaridad transgeneracional.

Por lo que si bien el saber ambiental emerge con un sentido crítico de la racionalidad dominante, también lo hace con un sentido estratégico en la construcción de una racionalidad ambiental. Este sentido estratégico se inscribe más claramente en el discurso del “desarrollo sustentable o sostenible” y en sus políticas, algunos ejemplos de estas políticas son la aplicación de tecnologías “limpias” adecuadas y apropiadas para el uso ecológicamente sustentable de los recursos naturales, la recuperación y mejoramiento de las prácticas tradicionales (ecológicamente adaptadas), uso de recursos para la autogestión comunitaria de los mismos, un marco jurídico de nuevos derechos ambientales, normatividad ecológica internacional y la legislación nacional de políticas ambientales, etcétera. (Leff, 2004, 233) Así el discurso emergente sobre el cambio global se inscribe en la ecologización del orden económico mundial, pero no en un cambio de fundamentos ideológicos de este orden económico.

Pero dice Leff, el saber ambiental va más allá, ya que no conforma una doctrina homogé nea, cerrada y acabada, sino que emerge y se despliega en un campo de formaciones ideológicas heterogéneas, constituidas por una multiplicidad de intereses y prácticas sociales:

a) Las estrategias de poder inscritas en el discurso teórico de las ciencias (economía, ecología, antropología, derecho)

b) El saber campesino y de las comunidades indígenas integrado a sus sistemas gnoseológicos, sus valores culturales y prácticas tradicionales de uso de la naturaleza

c) El saber ambiental inscrito en las políticas del desarrollo sustentable, en sus prácticas y estrategias discursivas, y sus instrumentos normativos y jurídicos.

Desde estos diversos espacios es que se va configurando el tejido discursivo del cambio global, de ahí su complejidad y el conflicto por los diferentes sentidos e intereses. De estos tres espacios Leff dice que al que menos atención se le ha prestado es a las raíces epistemológicas de la crisis ambiental y las transformaciones del conocimiento a partir de la problemática ambiental. “La conflictiva social puesta en juego por la crisis ambiental cuestiona los interese disciplinarios y los paradigmas establecidos del conocimiento, así como las formaciones teóricas e ideológicas que como dispositivo de poder en el orden de la racionalidad formal y científica, legitiman el orden social establecido- la racionalidad económica y jurídica que ha legitimado e institucionalizado las formas de acceso, propiedad y explotación de los recursos naturales-, que aparece a la luz del saber ambiental como la causa última de la degradación socioambiental” (Leff, 2004: 235)

De esta manera el saber emergente cuestiona y reorienta el desarrollo del conocimiento en tres niveles:

1.- La orientación de la investigación y la aplicación de saberes científicos y técnicos a través de una demanda social de conocimientos y de políticas científico-tecnológicas.

2.- la integración de procesos diversos y de un conjunto de saberes existentes en torno a un objeto de estudio y a una problemática común, y la elaboración de un conocimiento integrado a través de métodos interdisciplinarios y de sistemas complejos.

3.- la problematización de los paradigmas teóricos de diferentes ciencias, planteando la reelaboración de conceptos, la emergencia de nuevas temáticas, la construcción de objetos interdisciplinarios de conocimiento y la constitución de nuevas disciplinas ambientales que desbordan los objetos de conocimiento, los campos de experimentación y los esquemas de aplicación de los actuales paradigmas teóricos (Leff, 2004 [1986, 1994]: 236)
Así el saber ambiental entreteje una compleja dialéctica entre realidad social y conocimiento, no es tan sólo una respuesta teórica más adecuada a una realidad social más compleja a partir de acercamientos holísticos y sistémicos. Se cuestiona a las teorías sociales que han legitimado e instrumentado la racionalidad social prevaleciente y plantea la necesidad de elaborar nuevos paradigmas del conocimiento y nuevos saberes para construir otra realidad social. Creencias y comportamientos de los diferentes agentes sociales y el desarrollo de las ciencias y disciplinas sociales abonarían para fundar una ecología política del saber ambiental, es decir, una nueva racionalidad que no se fundamente en una racionalidad escindida del ser.

“Nuestra percepción del mundo cercada por la racionalidad de la modernidad”

“La crisis ambiental es la crisis del pensamiento occidental, de la metafísica que produjo la disyunción entre el ser y el ente, que abrió la vía a la racionalidad científica e instrumental de la modernidad, que produjo un mundo fragmentado y cosificado en su afán de dominio y control de la naturaleza” (Leff, 2004: 241)
Si el logocentrismo del conocimiento moderno y la racionalidad económica ha conducido a un proceso de globalización que tiende a unificar las miradas y las identidades de un mundo diverso y complejo. La construcción de la racionalidad como lo menciona Leff implica entonces desconstruir y reconstruir el pensamiento occidental, remite a la comprensión del pensamiento que arraigó en falsas certezas sobre el mundo, a descubrir y reavivar la complejidad del ser que quedo escindido y bloqueado por la positividad del ente, por una epistemología generada con el fin de apropiarse al mundo cosificándolo, objetivándolo y homogeneizándolo. Al respecto pienso que si bien las ciencias sociales y las ciencias en general, se ven cuestionadas al emerger la crisis ambiental, todas han aceptado una crisis ambiental producida por una racionalidad instrumental y economicista imperante, sin embargo creo que la resistencia a romper con estos edificios epistémicos proviene más por el lado de ciertas disciplinas que se encuentra enormemente constreñidas a sus paradigmas de pensamiento (quizá más en sintonía con la racionalidad dominante, y quizá dependa también de la perspectiva) y no cabe en ellas la idea del rompimiento de un orden establecido, me refiero a disciplinas como la economía o la política, incluso la ecología o la biología. Por tanto el cuestionamiento hacía ellas es mayor. Pero, ¿no cabe porque no quieren ó porque no se les permite? esta reflexión me lleva a pensar ¿cuáles son las estructuras de poder en la ciencia o conocimiento? y ¿cuáles sus mecanismos? Porque una institución que es “interdisciplinaria” (ecosur por ejemplo) y donde se elaboran artículos interdisciplinarios (o se intenta por lo menos) tiene dificultad para publicar sus artículos en una u otra revista.

“…nos cuesta mucho trabajo donde publicar, porque las revistas son monodisciplinarias entonces si por ejemplo tu haces un trabajo con un ing. Agronomo y mandas lo que escribiste a una revista de antropología te dicen, les da risa, viceversa si el lo manda a una revista de agronomía le dicen mandalo a una revista de antropología y nos quedamos colgados como los migrantes del río bravo, aquí nos colgamos de una línea que esta entre las disciplinas que no existe porque no existe, no existe ni internamente ni tampoco existe para CONACYT que es quien nos financia, nos evalúa, ellos te piden cada vez más solidez disciplinaria…y la inserción de la gente en la dinámica diaria pasa por ese fenómeno y te presionan demasiado te presionan muchisimo entonces una de las políticas es fomentar y apoyar y premiar a la gente que publica en las revistas indexadas al CONACYT que todas son monodisciplinarias entre mas status tenga una revista es mas unidisciplinaria nunca te van a publicar un articulo transdisciplinario en una revista de esas” (Entrevista realizada a una investigadora de ecosur, para un trabajo del curso de métodos cualitativos. Junio, 2006)

En conclusión creo que desde este ámbito (la academia) en el que estamos insertos, tanto académicos como alumnos, deberíamos empezar por cuestionar como funcionan las estructuras objetivas de la transmisión del conocimiento y generar y expandir alternativas de conocimiento que nos lleven a enfrentar más adecuadamente esta crisis ambiental que Leff plantea como un problema de conocimiento. A un saber ambiental, que nos permita reconstruir el mundo y, la reapropiación social de la naturaleza.

Me gustaría discutir esta y otras reflexiones en clase.
Continuará...

Saturday, October 14, 2006

¿QUÉ TIPO DE COSA ES TAL UNIDAD, UN SISTEMA-HISTÓRICO?

El análisis del sistema-mundo (es un sistema histórico) como unidad de análisis, propuesto por Wallerstain es una categoría construida a partir de una meta- historia para organizar su información (o como él mismo lo menciona para la creación de su información) y formular así sus generalizaciones (la brecha entre ricos y pobres y por tanto la polarización entre burguesía y proletariado, el éxito del capitalismo a través de la acumulación) Sin embargo menciona que dicha construcción categórica se construye a través de la participación activa en el mundo real y cita a E. P. Thompson “Pero la creación y ruptura de conceptos, la propuesta de nuevas hipótesis, la construcción de categorías, no es un asunto de invención teórica. Las hipótesis que se generan por sí solas y no se sujetan a ningún control empírico nos llevaran al cautiverio de la contingencia de manera rápida que sucumbirán a lo obvio y a lo manifiesto”
Entonces si como el mismo Wallerstein nos dice que un mito es una proposición que no se puede comprobar, es un cuento, una meta- historia que intenta proporcionar un marco de referencia dentro del cual se interpretan las estructuras, los patrones cíclicos y los sucesos de un sistema socio-histórico determinado y que no se puede probar o reprobar, sólo se puede proponer y defender como un mecanismo heurístico que explique, de manera más elegante, coherente y convincente que cualquier otro mito para justificar la realidad empírica. Entonces la pregunta es ¿existe realmente la unidad o categoría de sistema- mundo propuesta por Wallerstein o es un mero concepto del investigador?
Podríamos decir que la unidad de análisis de Wallerstein como tal no existe en la realidad como algo que podamos palpar y ver a simple vista, por lo tanto sí es una creación “conceptual” del investigador, [ “…para confundir la teoría heurística y la realidad compleja, ya que es la meta-historia la que determina nuestra recopilación de la información” (Wallerstein, 1998: 67)] Sin embargo esta creación categórica no se da por automático en la mente del investigador sino que proviene de un conocimiento de los hechos concretos de un espacio y periodo determinado. “…en consecuencia, la justificación de nuestra meta-historia no proviene de la información que genera, ni de las hipótesis nulas que sostiene o de los análisis que provoca, su justificación se deriva de su capacidad para responder de manera exhaustiva los enigmas sociales continuos y existentes que enfrenta la gente y de los cuales ha tomado conciencia” (Wallerstain, 1998: 67) en otras palabras la justificación de su análisis meta-histórico proviene de dar respuestas explicativas a partir de los hechos reales y concretos que la gente vive, en sus respectivos países, lo que experimentan cotidianamente: las disparidades históricas del desarrollo. ¿QUÉ IMPLICA ESTA SUGERENCIA PARA LA ANTROPOLOGIA?
De entrada en los términos que lo plantea Wallerstein implica sumarse a la elaboración de una nueva meta-historía. Es hacer un nuevo “mapeo” en el caso de la antropología, de las identidades culturales (esto para el caso de las identidades es complejisimo ya se requeriría una tarea titánica y exhaustiva, pensemos sólo en el caso de Latinoamérica). Sí vivimos en un contexto de un mundo globalizado, interconectado donde las identidades se entrecruzan reconfigurándose unas a otras. Mostrando elementos propios de la comunidad pero al mismo tiempo reapropiando otros que son comunes a la concepción del modelo dominante. Como localizamos las similitudes y diferencias ¿cuál sería la unidad apropiada de análisis? y ¿cuáles las categorías? ¿un sistema histórico, una comunidad, un pueblo, una organización? Esta pregunta es difícil de responder, sin embargo creo que esto depende en gran medida de definir los alcances explicativos de nuestra unidad de análisis, es decir, definir los límites espacio-temporales de la unidad de análisis. O como lo menciona Wallerstein nuestra unidad de análisis es la que nos limitará en nuestros alcances explicativos. [ En este sentido pienso que un sistema histórico como lo propone Wallerstein pude proporcionarnos un marco en el cual ubicar más claramente las similitudes y las diferencias quizá de un país a otro ó de una región a otra, pero sin embargo, por otra parte dejaría fuera muchos elementos endógenos (propios de la comunidad) explicativos de las diferenciaciones y similitudes intra-etnicas y que por su generalización perderían en gran medida su carácter específico identitario] Tratando de salvar estas limitantes sin embargo creo que ya sea un sistema histórico, una comunidad, un pueblo o una organización lo que defina nuestra unidad de análisis, siempre será un buen intento de ejercicio comprensivo y explicativo si no se pierde de vista el diálogo constante con los hechos reales (que se nos presentan en el espacio cotidiano donde nos vamos a insertar (endógeno))y a la vez también en interacción con un dialogar constante con los elementos exógenos, es decir con las estructuras (estructurantes, como dice Bourdieu) del sistema económico imperante, para esto necesitamos pues conocer no sólo los preceptos del sistema económico en el que vivimos, sino además conocer, saber como están organizados e implementados los mecanismo reales de dicho sistema productivo y como afectan estos en el las personas que se encuentran insertos en su cotidianidad comunitaria.


¿Existe una comunidad de Zinacantan o Chamula o un Pueblo Tzotzil? ¿Qué tipo de unidad sería ‘una región’? Si no son las adecuadas, ¿Cuáles serían las unidades apropiadas? En cuanto a la conveniencia de utilizar el una categoría (el municipio) u otra (la región) como unidad de análisis (de los antropólogos) en el caso de Chiapas y Guatemala, como mencioné arriba, creo que esto depende de que tipo de estudio que se pretende realizar, sus alcances y a que se le quiere dar énfasis, es decir cual es la perspectiva del investigador (su enfoque)

La unidad de análisis en mi proyecto de investigación es la conformación de las subjetividades sociales específicamente dentro de los procesos organizativos de tres grupos (PAS, GUMSE Y LAGOS DE COLORES) de la comunidad de Tziscao. La comunidad de Tziscao, pertenece al Municipio de La Trinitaria, se encuentra en el interior del Parque Nacional Lagunas de Montebello (el cual esta reconocido como Área Natural Protegida (ANP) y por lo tanto área prioritaria para la conservación de los recursos naturales con que cuenta) y se ubica en la porción Este-Sureste del Estado de Chiapas, en los límites de la frontera con Guatemala. Nos interesa indagar la concepción que tienen estos grupos de lo “turístico” (sus similitudes y diferencias) particularmente a partir del despegue de lo turístico en su territorio hace aproximadamente 6 años. Para esto utilizaremos la categoría desarrollada por Zemelman de “subjetividad social contituyente” la cual consiste en una determinada articulación de tiempos y de espacios, que es histórico-cultural por cuanto alude a la creación de necesidades especificadas en momentos y lugares diversos, por lo mismo se refiere al surgimiento de sentidos del futuro. Esta conceptualización considera al sujeto desde los “núcleamientos de lo colectivo” entendidos estos como los espacios de constitución de las fuerzas capaces de determinadas construcciones sociales. El plano de la familia, la red de relaciones primarias, el espacio territorial serían ilustraciones de lo que Zemelman llama “nucleamientos de lo colectivo” (Zemelman, 1997:24) ¿pero porque utilizamos esta categoría? porque esta categoría rabasa el reduccionismo en el estudio de la subjetividad en la relación objeto-sujeto, es decir, que supera los extremos de la subjetividad individual (que nos coloca en el campo de lo puramente psicológico) así como de las condiciones externas (que nos ubican en los procesos macro-históricos).
Esto tiene sentido enmarcado en el mundo de las necesidades, las necesidades como expresión sintética del movimiento en el tiempo y en el espacio tanto del individuo como del colectivo, es decir su ubicación en el contexto. Sin embargo este concepto no se centra en las necesidades, sino más bien en la problemática del movimiento temporo/espacial, para entender las dinámicas en el ámbito delimitado. En este sentido es que nuestra unidad de análisis tiene un carácter endógeno (porque ubicamos la investigación en el terreno de las subjetividades al interior de los grupos y por otra parte es exógeno, porque enmarcamos esas subjetividades en el contexto histórico)

Aunque la investigación se enfoca al ámbito de las subjetividades al interior de los grupos definidos. Sin embargo también se contempla en algún momento documentar la visión que tienen los turistas que visitan esta zonas, es decir indagar la visión del “otro”
En este sentido une de las preguntas que nos interesa contestar es si ¿Existe una suerte de tensión entre las visiones de los diferentes grupos al interior de la comunidad? y ¿Cómo se estaría proyectando dicha tensión? y ¿qué papel juega el turista en esto? Creo que al hacernos esta última pregunta es donde encontramos unas serie de limitaciones de nuestra unidad de análisis ya que tendría que buscar otra categoría que me permitiera responder si ¿Se puede pensar en la configuración de un modelo turístico al interior de estos grupos, pero que al mismo tiempo esté en diálogo con los turistas para la re-configuración de una nueva concepción de lo turístico.
Metodológicamente los datos se recopilarán por vía etnográfica con diversos instrumentos para la construcción del dato: desde la observación participante y no participante y el diario de campo, entrevistas y el diálogo. Básicamente las entrevistas y la conversación se llevarán a cabo con los siguientes grupos:

a) Aquellos grupos que se encuentren en procesos organizativos, entre estos se definió a PAS, GUMSE y LAGOS DE COLORES. Dentro de estos grupos las entrevistas se harán bajo tres aspectos de distinción: (que nos servirá para compara posteriormente las concepciones) las personas con mayor tiempo de ofrecer servicios turísticos, personas que recién estén incursionando en algún proyecto turístico, pero que cuentan con otras actividades productivas, y aquellas que no tienen ningún vínculo con servicios turísticos.

b) Otro grupo con el que se llevaran a cabo algunas entrevistas serán los turistas (para conocer su visión acerca del turismo que se ofrece en estas tipo de zonas)

También propondremos la implementación de talleres para la integración de grupos y para la expresión de las subjetividades mediante técnicas didácticas.

En cuanto a si ¿forma parte del sistema-mundo o la economía-mundo del capitalismo?
Aún no tengo una respuesta al respecto????? Upsss!!!

Monday, October 09, 2006

REPENSAR LA CONSERVACIÓN




Les pongo el siguiente texto que me parece relevante en el contexto de lo que hemos venido discutiendo en clase a cerca del conocimiento monodisciplinar y sus limitaciones. El autor hace algunas críticas desde las ciencias naturales.

Repensar la Conservación: ¿Áreas Naturales Protegidas o Estrategia Bio-regional?

Víctor M. Toledo
En su devastadora crítica a la ciencia contemporánea, Edgar Morin (2001) encuentra que la limitante principal del estilo predominante de realizar investigación es el “paradigma simplificador”, un modo de organizar los conocimientos que soslaya la creciente complejidad de la realidad contemporánea, En efecto, según Morin (:27), “…la causa profunda del error no está en el error de hecho (falsa percepción), ni en el error lógico (incoherencia), sino en el modo de organización de nuestro saber en sistemas de ideas. (Dado que hoy)…vivimos bajo el imperio de los principios de disyunción, reducción y abstracción, cuyo conjunto constituye el paradigma simplificador”, ….la única manera de remediar esa disyunción fue a través de otra simplificación: la reducción de lo complejo a lo simple. (Es decir)…hacer creer que el corte arbitrario operado sobre lo real mismo, era lo real mismo.” Ya G. Bachelard (citado por Morin) había descubierto que “…lo simple no existe: solo existe lo simplificado. (pues)… la ciencia construye su objeto extrayéndolo de su ambiente complejo para ponerlo en situaciones experimentales no complejas”.
El presente ensayo sostiene que, como campo de conocimiento, la conservación de la biodiversidad (también denominada “conservación biológica” o “ciencia de la conservación”) ilustra la limitación arriba señalada y conforma un fehaciente ejemplo de aplicación de una manera de hacer ciencia que simplifica la complejidad de los fenómenos y las problemáticas abordadas. Por ello, adolece y sufre de las mismas limitaciones que afectan a la gran mayoría de las disciplinas de la ciencia contemporánea: parcelamiento y reducción de los fenómenos, abordajes especializados o monodisciplinarios y creencia de que los problemas sólo se resuelven mediante la aplicación creciente de tecnologías.
Para cumplir con lo anterior el artículo busca demostrar, mediante una cuidadosa revisión de evidencias recientes, que la visión predominante de la conservación de la biodiversidad que plantea como objetivo central y único la creación de reservas, parques y otras áreas naturales protegidas, conforma una visión limitada, estrecha y, en el largo plazo, inoperante. Ello se debe a que este enfoque (biologista) reduce la problemática de la preservación de la variedad de la vida al mero aislamiento de porciones de naturaleza (e incluso de solamente conjuntos de especies) supuestamente prístina o intocada, sin considerar los condicionantes sociales, económicos, culturales y políticos que se relacionan con esos fragmentos aislados, y sin tomar en cuenta las diferentes escalas en que tal diversidad se expresa en el espacio.
Paradójicamente, lejos de ofrecer soluciones adecuadas y completas a la creciente pérdida de organismos y hábitats, esta visión estrecha del conservacionismo dificulta y aún impide la implementación de acciones y prácticas que garanticen la preservación del “mundo vivo” (genes, especies, comunidades y ecosistemas). Para superar la situación analizada el artículo propone una nueva estrategia de conservación, aquí llamada bio-regional, que logre remontar la visión reduccionista que hoy domina esta área del conocimiento y de la acción. Esta propuesta alternativa, se basa en una visión que es espacial, multi-disciplinaria, multi-criterial y multi-escalar, es decir, que no se reduce a lo meramente biológico. El artículo termina señalando la viabilidad de esta nueva propuesta de la conservación mediante el caso del Corredor Biológico Mesoamericano en su porción mexicana.

LA CONSERVACION COMO BIO-TECNOCRACIA

Más allá de la connotación semántica que tiende a enmascarar la verdadera complejidad del fenómeno y sus problemáticas, la conservación biológica no es como ha querido demostrarse, un asunto exclusivo de la biología. El que esta área de conocimiento haya sido hasta hace muy poco tiempo un coto casi exclusivo de los especialistas relacionados con la biología (botánicos, zoólogos, taxónomos, biogeógrafos, ecólogos) ha sido justamente un factor clave para explicar sus limitaciones y fracasos. Este hecho, incontrovertible, ha tendido a perpetuarse apuntalado por un dogma: la falsa creencia de que el éxito en la conservación solo depende del conocimiento biológico.
Hace ya más de una década que Alcorn (1994) sintetizó en una corta frase, lo que parece ser un principio crucial para la correcta comprensión de este campo de conocimiento: “…while proof.of conservation success is ultimately biological, conservation itself is a social and political process, not a biological process” (:11). Este principio que ha comenzado a ser reconocido y aplicado recientemente en varias publicaciones e incluido en algunos libros de texto de ese campo (Jordan, 1997; Primack, et al. 2001), permite visualizar a la conservación de la biodiversidad como un campo esencialmente interdisciplinario, es decir, cuyo nivel de complejidad exige por igual la participación de científicos naturales y sociales (Mascia, et al, 2003).
El tratamiento meramente biológico de la conservación de la biodiversidad ha conducido empero al mantenimiento de varias falacias, las cuales a su vez han contribuido a darle forma a una cierta visión bio-tecnocrática. Un primer conjunto de falacias surgen alrededor del “imperativo moral”, que busca y exige la conservación completa y total de la biodiversidad, y que ha conducido a posiciones recalcitrantes, intolerantes y coercitivas, que invocan el aislamiento y protección de “áreas naturales” a toda costa y por encima de cualquier impedimento social, económico, cultural o político.
Esta postura, conocida como el “paradigma proteccionista” (Wilshusen, et al, 2002) ha sido desarrollada por varios conservacionistas entre los que destacan D. Janzen (1986), J. Terborgh (1999), K. Brandon (1996 y varios más), K. Redford (1990 y otros) y S. Sanderson (véanse también Brandon, et al, 1998; Redford y Sanderson, 2000).
Desde la visión proteccionista nada justifica el evitar las acciones de conservación de la biodiversidad, de tal suerte que las áreas naturales protegidas deben ser mantenidas por encima de los intereses de las poblaciones locales y sin que medie necesariamente una conexión con las políticas de desarrollo local y regional. Esta visión niega también toda posibilidad de balance entre conservación y producción. En su versión más extrema esta corriente reclama políticas de conservación coercitivas ejecutadas por los gobiernos (por supuesto puntualmente asesorados por las organizaciones conservacionistas), en una especie de bio-tecnocracia (véase una crítica detallada a estas posturas en Wilshusen, et al, 2002).
Existe además otro conjunto de falacias derivadas del enfoque mismo. Al circunscribir su preocupación y objeto de análisis a solamente el mundo vivo (genes, especies y comunidades de organismos) este enfoque biologista ha vuelto a la conservación una cuestión (a) monodisciplinaria, (b) monocriterial y (c) monoescalar. En efecto, al enfocar solamente los procesos biológicos, ecológicos y evolutivos (naturales), esta corriente dominante de la conservación soslaya o ignora el resto de los componentes y procesos de todo “hábitat natural “(geológicos, físicos, químicos, climáticos) tales como las dinámicas geográficas que rebasan los procesos meramente biológicos (como el balance entre la pedogénesis y la morfogénesis estudiado por la eco-geografía; véase Tricart & Killian, 1982), o los fenómenos geo-físicos y geo-químicos que se ubican más allá pero en permanente retroalimentación con los componentes vivos de la biósfera y, en general todos aquellos procesos que tienen lugar al nivel de paisajes.
Esta visión monocriterial, tiende además a visualizar las acciones de conservación en una sola escala del espacio, no tanto porque soslaye las otras escalas sino porque de entrada asume ciegamente un enfoque aespacial. Ello es la consecuencia de asumir como modelo único de la naturaleza el concepto de ecosistema, el cual a diferencia del concepto paralelo de geo-sistema o de paisaje desarrollado por la eco-geografía (Tricart y Killian, 1982) y/o la ecología del paisaje (Zonneveld, 1995), no tiene una representación en el espacio. Se trata de la expresión práctica de una limitante teórica, intrínseca, de la biología.
Se busca entonces la conservación de conjuntos de especies sin considerar los elementos no vivos que integran los sistemas ecológicos o paisajísticos y, en consecuencia, se genera una desarticulación de procesos en el espacio que termina ignorando las diferentes escalas en las que deben inscribirse las acciones de conservación, cada una de las cuales corresponde a una dimensión particular y concreta (Figura 1). Esta limitante termina por soslayar el hecho de que la biodiversidad (los conjuntos de organismos) por más que se les aísle y circunscriba no existen más como “naturaleza prístina”, pues la expansión de la especie humana ha terminado por articular como nunca antes en la historia, los procesos del mundo natural con los del social. Dicho de otra manera, en el mundo globalizado contemporáneo, la conservación de la biodiversidad es imposible sin tomar en cuenta el conjunto de factores sociales que la condicionan.



* El texto es parte de un ensayo qu el autor presentó en la reunión “Hacia una Evaluación de las Áreas Naturales Protegidas del Trópico”, Xalapa, Veracruz. Universidad Veracruzana, diciembre de 2003, y en el Congreso “Estrategias para la Conservación de Áreas Naturales Protegidas de Designación Internacional”, Instituto de Ecología y MAB-UNESCO, Xalapa, Veracruz, octubre de 2005.

Saturday, September 30, 2006

¿Se puede a estas alturas reducir el análisis hacia una crítica al sistema dominante como nos lo propone Wallerstein ó tenemos que hablar desde la persona y lo cotidiano? ¿Es la defensa de lo local versus lo global un elemento unificador antisistémico? y ¿qué hay de la persona?


Wallerstein nos dice que una economía-mundo comprende muchas culturas y grupos, que practican múltiples religiones, múltiples idiomas y son diferentes en sus comportamientos cotidianos, sin embargo esto no significa que no hayan desarrollado algunos patrones culturales comunes, lo cual denomina “geocultura” (2004: 40) Wallerstein es consciente que la homogeneidad cultural no existe en la economía mundo. De esta manera las economías mundo no encuentran un elemento unificador en la estructura política ni el la cultura, lo que realmente las mantiene es la eficacia en la división del trabajo, sin embargo nos dice que el sistema capitalista requiere de una relación muy particular entre los productores económicos y quienes detentan el poder. En el sistema capitalista existen diversas instituciones interrelacionadas entre sí: el mercado, las compañías que compiten en los mercados, los estados, las unidades domésticas, las clases o grupos de status es decir, las identidades en este caso las identidades culturales, que es en torno a lo que nos interesa reflexionar. Wallerstein nos describe una serie de mecanismos que el sistema capitalista hace uso para su mantención y consolidación. Uno de estos, mecanismos utilizados es la reubicación de los procesos de producción hacia zonas que han contado históricamente, con salarios más bajos, esto es, en países semiperiféricos. La pregunta que aquí me surge es ¿qué repercusiones tiene en las comunidades y por tanto en las personas, en su vida cotidiana este traslado de los procesos productivos hacia zonas más marginadas? y ¿qué interrelaciones de este sistema mundo estarían re-configurando a la persona desde el plano que nos propone Jacorzynski? (enfoque antropológico hermenéutico sobre las personas y sus juegos de lenguaje como nos sugiere Jacorzynski) si uno de los objetivos en la reubicación de las economías centrales capitalistas es la absorción de mano de obra más barata, una consecuencia a mediano plazo es una tendencia homogeneizadora, pero el punto es, en donde es que se da esta tendencia homogeneizadora. ¿en la unidad doméstica o en el espacio laboral? Quizá en primera instancia podríamos decir que es en el espacio laboral donde se instaura, pero ¿donde es realmente donde se reproduce y en qué medida? Wallerstein nos dice que es en las unidades domésticas que se socializa y por tanto donde se reproduce el sistema-mundo “…donde se espera que esta socialización resulte en la internalización de los mitos, la retórica y la teorización del sistema. Esto sucede en parte pero nunca en forma completa. Las unidades domésticas también socializan a sus miembros para la rebelión, el rechazo y la deviación” (2004: es la 58) y es obvio que hay múltiples identidades culturales y entonces una unidad doméstica puede ser homogénea en función de una identidad, pero no en función de otra afirma Wallerstein. Parececiera entonces que Wallerstein se contradice cuando afirma que tal homogeneización nunca se da completamente y por otra parte nos dice que una unidad doméstica puede ser homogénea aunque no frente a otra. Si esto fuera así las repercusiones para el sistema capitalistas serían más claras, si hablamos de grupos antisistémicos. Pero parece que no es así, ¿se puede a estas alturas hablar de un elemento unificador claro que este removiendo al sistema? ¿es la defensa de lo local versus lo global ese elemento? Pienso que el asunto es más complejo si nos ubicamos en el plano de la persona y el lenguaje que nos propone Jacorzynski. Como hemos discutido en este cruce de identidades y juegos de lenguaje en distintos planos, las motivaciones pueden ser diversas, sin necesariamente hacer tabla rasa del sistema, sino más bien reconfigurándolo y reconfigurándose a través de las demandas específicas de un grupo dominante. Esta parecería ser la otra cara de la moneda del sistema que no nos muestra, ya que bajo sus supuestos pareciera que hoy en día emergen más claramente las contradicciones del mismo. Al anular de facto al sujeto y reducirlo al homus economicus. Obviamente quedan muchos elementos por discutir, pero creo que esto dará pauta para discutirlos en la clase.

Wednesday, September 27, 2006

LES ENVIO LA SIGUIENTE DIRECCIÓN QUE ES UN BLOG DE PERIODISMO ELECTRONICO QUE PUEDEN CONSULTAR

Apuntes sobre periodismo y libertad de expresion en la Internet, disidencia cibernética y hacktivismo. La defensa de los espacios libertarios para difundir ideas, acción, cuestionar el mundo que vemos filtrado a través de las grandes corporaciones de los medios masivos y la censura del Estado.

http://base.espora.org/tiki-view_blog.php?blogId=5

Saludos.

Sunday, September 24, 2006

Producción Social y Participativa Vs Empresas mercantiles de informació ¿Qué con el Ser social?

Benkler dice que los intereses que defienden los esquemas de la vieja ‘economía informática industrial’ amenazan a la promesa que ofrece el Internet de una nueva etapa de colaboración, libertad y justicia. Entonces ¿qué hay de nuevo aquí? ¿Por qué algunas personas cooperan para defender un modelo viejo y otras buscan promover otro nuevo? Se trata de puros intereses egoístas? ¿Será que algunas personas simplemente se equivocan sobre cuál es su verdadero interés a mediano y largo plazo? O ¿son algunas personas motivadas por ‘alturismo’ y otras por fines egoístas? ¿Se trata de diferencias políticas? Entonces ¿Qué motiva a una persona adoptar una posición política y no otra? La cuestión de fondo para la antropología es ¿cómo vamos a explicar (o por lo menos entender) la acción de una persona, en particular cuando participa en una acción colectiva? ¿Cómo es una persona un ser social?


La base de una economía incipiente, estaba en una expansión gradual de las secciones no industriales de las industriales avanzadas. El término “post-industrial” fue empleado así con frecuencia para describirla, mencionado por primera vez en los años cincuenta, cuando los investigadores se percataron de que existía.
En este proceso se desprenden dos etapas fundamentales: una donde la tendencia dominante (monopólica) de la economía, defiende la noción de economía de la información ligada a nociones financieras y de industrias culturales y, otra en donde la economía de la información en red tiene que ver con la comunicación y difusión de manera expansiva y “personal”.
Ante esto se abre una nueva situación de la producción, difusión y expansión del conocimiento, la cultura y la información que se contrapone a una pasividad e indiferencia de los consumidores. Con la aparición del Internet la producción de la información y del conocimiento se abre en acceso y consumo, y tal innovación ha provocado un cambio en los usuarios como actores sociales. En ese sentido, la tecnología comenzó a tener mayor injerencia en la sociedad, no dominando su estructura pero tampoco siendo irrelevante en ella. De esta manera la economía de la información y las respuestas sociales de los consumidores han provocado cambios en los procesos productivos y en la creación y difusión de información, así como en la denominación periódica de la economía. Un aspecto que interesa destacar es que con la reversión de la concentración de la información de un espacio privado a un espacio público, esto ha permitido el surgiendo de modelos alternativos de producción de la misma, de conocimiento y cultura. Así las producciones de información surgen y se coordinan de manera espontánea con modelos de cooperación y de compartición de espacios, además de poseer una distribución y difusión emergente que es determinada por los usuarios. Estos modelos permiten, por tanto, que nuevas prácticas sociales se lleven a cabo y se relacionen, como la libertad de expresión, de pensamiento y comunicación. Para las industrias cambia la forma de organizar y distribuir la información, el conocimiento y la cultura pero no la idea de comercializar y de obtener beneficios de este proceso.

En torno al planteamiento de Benkler, sobre el carácter voluntario (altruista) de la producción de la información en la red. Benkler nos da argumentos de cómo este carácter voluntario se ve amenazado por los intereses que defienden los esquemas de la vieja economía informática industrial, para el surgimiento de una nueva etapa de colaboración, libertad y justicia. Menciona que la información es un bien público en donde el costo social no implica pérdidas en realidad, sino inversiones a corto y largo plazo, la cultura y el conocimiento son bienes que se multiplican y de los que también se pueden obtener múltiples beneficios. De ahí la problemática de la información como un bien de carácter acumulativo, no de difusión y de producción de conocimiento. Por otro lado el fortalecimiento legal de los copy rights y de las patentes, tienen una influencia desproporcionada económicamente con las producciones autorizadas. Las patentes y los copy rigths son ambiguos en términos teóricos y prácticos, ya que existen disposiciones legales que intentan nuevamente monopolizar la información en un espacio de uso abierto y por otro, los autores y los usuarios realizan búsquedas y/o ponen a disposición información de manera “abierta”. La economía de la información, la producción y la innovación viene de dos fuentes: las que no son del mercado (instituciones estatales o no estatales, etc.) y los actores del mercado como modelo de negocios que no descansa en leyes de propiedad. Parece que lo que aquí preocupa es como se esta empezando a regular el conocimiento, de que manera se consume bajo la apropiación del Copy Righ y como la información en la red se empieza a restringir, para la protección de las empresas.
El comportamiento nonmarket esta llegando a ser central en producir nuestro ambiente cultural, fuentes de conocimiento y edificación cultural con la cual vemos y comprendemos el mundo. Así en esta coexistencia de las empresas y los procesos de producción social. La producción social articula impulsos, tiempos y recursos que en la economía industrial, la información, habría sido usada sólo para el consumo. La producción social en general y la producción participativa en particular da cuenta de nuevos productos de información que producen bienes sustitutos a los mercados y que le generan competencia, ya que aumenta eficazmente la productividad en todos los sectores y por lo mismo su efecto sobre empresas basadas en el mercado no es neutro. Sin embargo Benkler afirma que la amenaza competitiva de la producción social es simplemente un fenómeno superficial, que lo más relevante sin duda son los espacios de oportunidad, las relaciones de las empresas y usuarios, la naturaleza misma de los límites de las empresas para que se adapten a la presencia y a la persistencia de los modelos de producción social que representa. Puesto que se perfilan como sistemas de producción estable, que pueden coexistir y desarrollarse con organizaciones que se basan en el mercado. Para Benkler esto implicaría relaciones basadas en la honradez. Esto cambia la relación de empresas a individuos fuera de ellos y a través de esos cambios las estrategias de las empresas se exploran internamente.

Con respecto al porque del altruismo que supone Benkler y de la participación de una persona, en particular en una acción colectiva. Pienso que nuestras vidas se desarrollan dentro de ciertos marcos sociales y que los individuos tenemos motivaciones internas y externas, y que en estos espacios virtuales nos permiten potenciar ambas motivaciones, por ejemplo, podemos estar dando a conocer una posición moral/ética con respecto a un acto de injusticia y, al mismo tiempo creando herramientas que nos permitan posicionarnos como una comunidad que toma acciones concretas (creando productos de información) con respecto a ese acto de injusticia. Se trata más que de altruismo puro, de motivaciones diversas. Donde la red es una herramienta que estaría configurando no un nuevo ser social si no un ser social con más alternativas a su alcance, con múltiples implicaciones para el mercado, pero sin duda también implicaciones en lo político y en lo social, y que no se terminan de ver muy claramente aún.